Ciudades

Covilhã, Ciudad Fábrica

Edición 36 — 15.11.2021 • 21.11.2021
Covilhã

La lana es el tema principal de esta edición y Covilhã, recientemente incluida en la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO, es el epicentro de este universo lanero. Covilhã es un ejemplo bastante original de "ciudad-fábrica", un perfil geográfico e histórico que se mantendría inalterado hasta los años 80, con el descenso de la industria lanera. La lana inspiró las más impresionantes creaciones de arte urbano que pueden observarse por toda la ciudad, vibrantes testimonios de una ciudad que mira al futuro. Hay antiguas fábricas de lana a las que se ha dado nueva vida, produciendo los artículos más innovadores y sostenibles. Los proyectos de empoderamiento femenino, como "Queijeiras", que ayudará a más de 40 mujeres de 9 municipios diferentes en su desarrollo educativo. El pasado y el futuro enlazados en uno.

Covilhã, Ciudad Fábrica
Covilhã es de hecho un ejemplo original de una "ciudad de montaña", rara en el urbanismo portugués con la expresión de una amplia tradición industrial basada en los tiempos modernos y contemporáneos. Las fábricas y su integración en la ciudad llevó a la creación de la “ciudad fábrica”, un perfil geográfico e histórico que permaneció inmutable hasta e declive de la industria de la lana en la década de 80.

La montaña es el principal atributo de la ciudad, ubicada en el corazón de la Sierra da Estrela entre las riberas de Carpinteira y Goldra que son tan importantes para la industria de la lana. La Universidad, reestructurada en la era contemporánea, y la industria de la lana han diseñado el perfil social e histórico, creando un fuerte imaginario. Estos son los pilares de la ciudad. Covilhã fue desde siempre una ciudad muy singular: en la Edad Media, mientras los suburbios se desarrollaban, el área interior de la muralla permanecía inhabitado. La Realeza tuve de emitir decretos para forzar la población a habitar esta zona. Fue solo en el siglo 15 que la población empezó a fijarse en la zona de la muralla. Las casas fueron construidas por calles estrechas y escaleras, creando la topografía que se puede ver aún hoy en día.

Desde entonces la economía de Covilhã se centraba en los recursos naturales de la montaña.

Los orígenes de la producción de lana en Covilhá habrán empezado en la comunidad judía, muy numerosa en la Edad Media. Covilhã se convierte en el principal centro de producción de lana del país gracias a las riberas de Carpinteira y Goldra que abastecían de agua para el tratamiento de la lana, manteniendo viva la tradición del pastoreo. En 1681, Don Pedro II, Conde de Ericeira, abre la Fábrica-Escuela sobre la ribera de Carpinteira, la antigua Fábrica d’El Rei D. Sebastião, más tarde denominada “Fábrica Velha”.

Bajo la reforma desarrollada por el Marqués de Pombal en el siglo 18, la Real Fábrica de Panos da Covilhã fue fundad sobre las piedras de la muralla demolida cerca de la ribera de Goldra.

Las primeras máquinas de tejido Jeacquard fueron colocadas en 1683 en Covilhã; en 1884 fue fundada la Escuela Campos Melo Industrial y en 1891 se celebró la llegada de los ferrocarriles, desarrollando la industria de la lana y la demanda turística para los tratamientos de la tuberculosis y deportes de montaña.

La industria de la lana era la principal actividad de la economía local y el paisaje se ha industrializado. Consecuentemente, la ciudad empezó a crecer tanto por dentro como fuera y muchas casas fueron reconstruidas, haciendo de Covilhã una ciudad única en el plano de la evolución urbana, como ninguna otra ciudad portuguesa, preservando su identidad hasta la década de 70 del siglo 20.

Entre 1944 y 1958 el diseño del área central de la ciudad cambia radicalmente gracias a la abertura del nuevo Centro Civico de acuerdo con las reglas del régimen. Este es un caso único de cambio radical de una pequeña plaza de una ciudad. Además del edificio del ayuntamiento y de la redefinición de la plaza, aparecieron nuevos elementos como la sede del banco nacional Caixa Geral de Depósitos y el Teatro-Cine.

La conversión del Instituto Politécnico (1973) en Instituto Universitário (1977) y por fin Universidad (1986) ha conducido a un crecimiento económico y social, reduciendo el impacto de la profunda crisis causada por el declive de la industria de la lana. Cuando la Universidad abrió sus puertas en Covilhã, las estructuras universitarias fueran implementadas dentro de la ciudad, divididas en secciones, reutilizando casi todas las antiguas instalaciones industriales que estaban abandonada o en ruinas. Las antiguas instalaciones fueron renovadas junto a la ribera de Goldra (Pólo I) y la ribera de Carpinteira (Pólo IV), el Convento de Santo António (Pólo II) y el Pólo III acoge ya en el siglo 21 la Facultad de Ciencias de la Salud en la zona nueva de la ciudad.

En el siglo 21 hay la necesidad de una nueva mirada sobre la ciudad, mediante la recuperación del patrimonio industrial arquitectónico de la ciudad y de la conexión de las riberas de Goldra y Carpinteira a través de puentes peatonales.

La extraordinaria obra del arquitecto João Luís Carrilho da Graça y los ingenieros António Adão da Fonseca y Carlos Quinaz – el Puente Peatonal de Carpinteira – nació de esta visión. Este trabajo fue premiado en la séptima Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo como una de las mejores obras de arquitectura de América Latina, Portugal y España. También fue galardonado por los Premios Globales AIT (2011) y se consideró un “World’s Coolest Design Destination” por la revista estadounidense Travel & Leisure. La Puente de Carpinteira también fue nominada para los Premios Mies van der Rohe.

El Puente de Carpinteira es uno de los puentes más altos en Portugal: 52m de alto (como un edificio de 17 plantas), 220 m de largo y 4,40m de ancho. Este puente, que se utiliza para caminar y andar en bicicleta, fue construida sobre el valle de Carpinteira y las colinas de granito de la corriente del río, donde todavía están por verse las fachadas de las fábricas vacías y las paredes de granito de las estructuras de secado de lana.

Su aparente delicadeza y la fragilidad son esenciales para su belleza y singularidad.

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